Estudios de Torá · Estudio 10
La gloria de Dios y nuestra adoración
Conectando la Torá con Jesús
Día diez · Levítico 9
Lee Levítico 9 un pasaje a la vez. Descubre la gloria de Dios, a Jesús nuestro gran Sumo Sacerdote y cómo acercarnos con confianza, gratitud y reverencia.
En este estudio
Comencemos juntos
Oremos: Padre, ayúdanos a entender Tu Palabra y a ver Tu bondad. Enséñanos cómo Jesús nos acerca a Ti. Danos corazones que confíen en Ti, escuchen con atención y respondan con una adoración agradecida. En el nombre de Jesús, amén.
En el estudio 9 vimos cómo Aarón y sus hijos fueron apartados para servir como sacerdotes. Después de siete días de preparación, Levítico 9 describe el octavo día, cuando Aarón comenzó a ofrecer sacrificios por sí mismo y por el pueblo. Leeremos cada pasaje completo junto con su explicación.
Torá significa instrucción. Estos mandatos pertenecían al pacto de Dios con Israel, una relación con promesas y responsabilidades. Primero escuchamos lo que Dios enseñó a Israel. Después, como seguidores de Jesús, acudimos al Nuevo Testamento para entender cómo se relacionan estos pasajes con Él.
Nuestra verdad principal: Porque Jesús es nuestro gran Sumo Sacerdote, podemos acercarnos a Dios con confianza, gratitud y reverencia.
1. Dios dio una promesa a Su pueblo
Levítico 9:1-4 Reina Valera 1909
1 Y FUÉ en el día octavo, que Moisés llamó á Aarón y á sus hijos, y á los ancianos de Israel;
2 Y dijo á Aarón: Toma de la vacada un becerro para expiación, y un carnero para holocausto, sin defecto, y ofrécelos delante de Jehová.
3 Y á los hijos de Israel hablarás, diciendo: Tomad un macho cabrío para expiación, y un becerro y un cordero de un año, sin tacha, para holocausto;
4 Asimismo un buey y un carnero para sacrificio de paces, que inmoléis delante de Jehová; y un presente amasado con aceite: porque Jehová se aparecerá hoy á vosotros.
Moisés reunió a Aarón, a sus hijos y a los ancianos de Israel. Los ancianos eran líderes de la comunidad. Dios dio instrucciones sobre las ofrendas y prometió dar a conocer Su presencia al pueblo ese día.
Los animales debían ser “sin defecto” o “sin tacha”, es decir, sin un defecto físico. El “presente” era una ofrenda de grano mezclado con aceite. Eran distintas ofrendas con diferentes funciones en la adoración de Israel. Dios enseñaba al pueblo cómo acercarse a Él.
Esta era una promesa específica para Israel en aquel día. Su respuesta era confiar en Dios y traer lo que Él había mandado. Para nosotros, un buen punto de partida es el mismo: escuchar lo que Dios realmente dice y responderle con confianza.
2. El pueblo se reunió delante del Señor
Levítico 9:5-7 Reina Valera 1909
5 Y llevaron lo que mandó Moisés delante del tabernáculo del testimonio, y llegóse toda la congregación, y pusiéronse delante de Jehová.
6 Entonces Moisés dijo: Esto es lo que mandó Jehová; hacedlo, y la gloria de Jehová se os aparecerá.
7 Y dijo Moisés á Aarón: Llégate al altar, y haz tu expiación, y tu holocausto, y haz la reconciliación por ti y por el pueblo: haz también la ofrenda del pueblo, y haz la reconciliación por ellos; como ha mandado Jehová.
Toda la comunidad se acercó y se puso delante del Señor. El tabernáculo era la tienda sagrada donde Israel adoraba. En este momento participaban tanto los sacerdotes que servían como el pueblo que se reunía.
La “gloria” habla de la grandeza y la majestad de Dios dadas a conocer. Moisés dijo que el pueblo vería la gloria del Señor. Dios mismo era el centro de esa reunión. La atención del pueblo se dirigía hacia Él.
Moisés dijo a Aarón que hiciera expiación. La “expiación” describe lo que Dios provee para tratar con el pecado y restaurar la relación con Él. Antes de ofrecer sacrificios por el pueblo, Aarón debía presentar las ofrendas indicadas para sí mismo.
Cuando oro o me reúno para adorar, ¿le estoy prestando atención a Dios?
3. Aarón necesitaba misericordia; Jesús nos da misericordia
Levítico 9:8-11 Reina Valera 1909
8 Entonces llegóse Aarón al altar; y degolló su becerro de la expiación que era por él.
9 Y los hijos de Aarón le trajeron la sangre; y él mojó su dedo en la sangre, y puso sobre los cuernos del altar, y derramó la demás sangre al pie del altar;
10 Y el sebo y riñones y redaño del hígado, de la expiación, hízolos arder sobre el altar; como Jehová lo había mandado á Moisés.
11 Mas la carne y el cuero los quemó al fuego fuera del real.
Aarón presentó la ofrenda por su propio pecado. Sus hijos lo ayudaron, y él realizó el sacrificio como Dios había mandado. La expresión “fuera del real” significa fuera del campamento. Incluso el sacerdote que servía al pueblo necesitaba la misericordia de Dios.
Levítico 9:12-14 Reina Valera 1909
12 Degolló asimismo el holocausto, y los hijos de Aarón le presentaron la sangre, la cual roció él alrededor sobre el altar.
13 Presentáronle después el holocausto, á trozos, y la cabeza; é hízolos quemar sobre el altar.
14 Luego lavó los intestinos y las piernas, y quemólos sobre el holocausto en el altar.
Después, Aarón presentó el holocausto. Sus hijos trajeron la sangre y las partes del animal, y Aarón realizó el trabajo en el altar. El pasaje muestra obediencia cuidadosa y servicio compartido. El cargo de Aarón no lo hacía una persona sin pecado.
Hebreos 4:14-16 Reina Valera 1909
14 Por tanto, teniendo un gran Pontífice, que penetró los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.
15 Porque no tenemos un Pontífice que no se pueda compadecer de nuestras flaquezas; mas tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.
16 Lleguémonos pues confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro.
Hebreos nos muestra una conexión importante con Jesús. Él es nuestro gran Sumo Sacerdote y no tiene pecado. Aun así, entiende la debilidad humana y la tentación. Podemos presentarle nuestras necesidades con sinceridad. Aquí, “Pontífice” significa sumo sacerdote.
“Retengamos nuestra profesión” significa mantenernos firmes en la fe que confesamos. Acercarnos “confiadamente” significa venir con confianza gracias a Jesús. No tenemos que esconder nuestra necesidad de ayuda. Dios nos invita a recibir misericordia y gracia cuando las necesitamos.
4. Dios proveyó un camino para el pueblo
Levítico 9:15-17 Reina Valera 1909
15 Ofreció también la ofrenda del pueblo, y tomó el macho cabrío que era para la expiación del pueblo, y degollólo, y lo ofreció por el pecado como el primero.
16 Y ofreció el holocausto, é hizo según el rito.
17 Ofreció asimismo el presente, é hinchió de él su mano, y lo hizo quemar sobre el altar, además del holocausto de la mañana.
Ahora Aarón presentó la ofrenda por el pecado del pueblo, el holocausto y la ofrenda de grano. Estas instrucciones atendían la relación de toda la comunidad con Dios. La ofrenda de grano se añadió junto con el holocausto habitual de la mañana.
Levítico 9:18-21 Reina Valera 1909
18 Degolló también el buey y el carnero en sacrificio de paces, que era del pueblo: y los hijos de Aarón le presentaron la sangre (la cual roció él sobre el altar alrededor),
19 Y los sebos del buey; y del carnero la cola con lo que cubre las entrañas, y los riñones, y el redaño del hígado:
20 Y pusieron los sebos sobre los pechos, y él quemó los sebos sobre el altar:
21 Empero los pechos, con la espaldilla derecha, meciólos Aarón por ofrenda agitada delante de Jehová; como Jehová lo había mandado á Moisés.
Después vinieron los sacrificios de paz. Los hijos de Aarón ayudaron con la sangre y las porciones indicadas. Algunas porciones se quemaron, y los pechos y la espaldilla derecha se presentaron como ofrenda agitada. Una vez más, el pasaje dice que siguieron lo que Dios había mandado por medio de Moisés.
Estas ofrendas formaban parte de lo que Dios había provisto para que Israel lo adorara. Al seguir la historia hacia el Nuevo Testamento, Hebreos explica lo que Jesús ha hecho por medio de Su propio sacrificio.
Hebreos 9:11-14 Reina Valera 1909
11 Mas estando ya presente Cristo, pontífice de los bienes que habían de venir, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es á saber, no de esta creación;
12 Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, mas por su propia sangre, entró una sola vez en el santuario, habiendo obtenido eterna redención.
13 Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y la ceniza de la becerra, rociada á los inmundos, santifica para la purificación de la carne,
14 ¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció á sí mismo sin mancha á Dios, limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte para que sirváis al Dios vivo?
Jesús se ofreció sin pecado y obtuvo eterna redención. “Redención” significa ser liberado mediante un precio. Nuestra libertad descansa en que Él entregó Su vida por nosotros. Su sacrificio alcanza nuestra conciencia, ese conocimiento interior del bien y del mal.
El pasaje habla de ser limpiados de las “obras de muerte”, acciones que pertenecen al pecado y a la muerte, para servir al Dios vivo. Jesús trae perdón y una nueva dirección para nuestra vida. Respondemos a Su misericordia aprendiendo a servirle.
5. Dios dio a conocer Su gloria
Levítico 9:22-24 Reina Valera 1909
22 Después alzó Aarón sus manos hacia el pueblo y bendíjolos: y descendió de hacer la expiación, y el holocausto, y el sacrificio de las paces.
23 Y entraron Moisés y Aarón en el tabernáculo del testimonio; y salieron, y bendijeron al pueblo: y la gloria de Jehová se apareció á todo el pueblo.
24 Y salió fuego de delante de Jehová, y consumió el holocausto y los sebos sobre el altar; y viéndolo todo el pueblo, alabaron, y cayeron sobre sus rostros.
Aarón levantó sus manos hacia el pueblo y lo bendijo. Después, Moisés y Aarón entraron al tabernáculo, salieron y bendijeron al pueblo. La gloria del Señor se apareció a todos, y salió fuego de delante de Él que consumió la ofrenda y la grasa sobre el altar.
Dios cumplió la promesa que había dado al principio del capítulo. El pueblo alabó y cayó rostro en tierra. Su respuesta mostró asombro y profundo respeto. El Señor había dado a conocer Su santa presencia entre ellos.
Este fue un momento extraordinario en la historia de Israel. Podemos aprender a responder a Dios con adoración sincera. Nuestra confianza en Él descansa en Su fidelidad, también en los días tranquilos en que no vemos algo extraordinario.
6. Jesús nos da a conocer al Padre
Juan 1:14-18 Reina Valera 1909
14 Y aquel Verbo fué hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
15 Juan dió testimonio de él, y clamó diciendo: Este es del que yo decía: El que viene tras mí, es antes de mí: porque es primero que yo.
16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia.
17 Porque la ley por Moisés fué dada: mas la gracia y la verdad por Jesucristo fué hecha.
18 A Dios nadie le vió jamás: el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró.
Juan llama a Jesús “el Verbo”, que significa la Palabra. El Verbo se hizo carne, es decir, se hizo verdaderamente humano y vivió entre nosotros. Juan dice que vieron Su gloria, llena de gracia y de verdad. En Jesús, Dios se ha acercado y se ha dado a conocer.
El Juan que da testimonio en el versículo 15 es Juan el Bautista. Él señala a Jesús como alguien mayor que él. El versículo 17 menciona el papel de Moisés al dar la ley y nos dirige a la gracia y la verdad que vienen por Jesucristo. El Hijo nos da a conocer al Padre.
Al estudiar la Torá, aprendemos sobre el Dios que instruyó a Israel. Al escuchar a Jesús, vemos al Padre revelado por medio de Su Hijo. Tanto la santidad de Dios como Su bondad nos llaman a confiar en Él y adorarlo.
Hebreos 9:24-28 Reina Valera 1909
24 Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el mismo cielo para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios.
25 Y no para ofrecerse muchas veces á sí mismo, como entra el pontífice en el santuario cada año con sangre ajena;
26 De otra manera fuera necesario que hubiera padecido muchas veces desde el principio del mundo: mas ahora una vez en la consumación de los siglos, para deshacimiento del pecado se presentó por el sacrificio de sí mismo.
27 Y de la manera que está establecido á los hombres que mueran una vez, y después el juicio;
28 Así también Cristo fué ofrecido una vez para agotar los pecados de muchos; y la segunda vez, sin pecado, será visto de los que le esperan para salud.
Hebreos dice que Jesús se presenta ahora por nosotros ante Dios. Compara Su sacrificio completo con los sacrificios repetidos del sacerdocio de Israel. La entrada anual mencionada aquí corresponde al Día de la Expiación, una ocasión diferente del primer día de servicio de Aarón en Levítico 9.
Jesús se ofreció una sola vez para llevar nuestros pecados. No necesita sufrir una y otra vez. El pasaje también dirige nuestra esperanza hacia Su regreso para traer salvación a quienes lo esperan. “Sin pecado” en el versículo 28 significa que volverá sin venir a cargar de nuevo con el pecado; Su sacrificio ya fue presentado.
Esto nos da una razón firme para acercarnos a Dios. Nuestra esperanza descansa en Jesús, quien se entregó por nosotros y ahora nos representa ante el Padre. Podemos confiarle nuestro pasado, nuestras necesidades de hoy y nuestro futuro.
7. Responde con gozo y reverencia
Lucas 24:50-53 Reina Valera 1909
50 Y sacólos fuera hasta Bethania, y alzando sus manos, los bendijo.
51 Y aconteció que bendiciéndolos, se fué de ellos; y era llevado arriba al cielo.
52 Y ellos, después de haberle adorado, se volvieron á Jerusalem con gran gozo;
53 Y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo á Dios. Amén.
Después de Su resurrección, Jesús levantó Sus manos y bendijo a Sus discípulos. Mientras los bendecía, fue llevado al cielo. Ellos lo adoraron y regresaron a Jerusalén con gran gozo. Su respuesta incluyó seguir alabando a Dios.
Hay una comparación útil con Levítico 9: después de la bendición viene la adoración. Aarón bendijo a Israel y Jesús bendijo a Sus discípulos. El Nuevo Testamento nos lleva a poner nuestra confianza en Jesús resucitado, nuestro gran Sumo Sacerdote.
Hebreos 12:28-29 Reina Valera 1909
28 Así que, tomando el reino inmóvil, retengamos la gracia por la cual sirvamos á Dios agradándole con temor y reverencia;
29 Porque nuestro Dios es fuego consumidor.
La “reverencia” es un respeto profundo. El temor de Dios significa tomar en serio Su santidad y Su autoridad. Llamar a Dios fuego consumidor nos recuerda que Él es santo y juzga el mal. Recibimos Su gracia con gratitud y respondemos escuchando y obedeciendo.
La confianza y la reverencia van juntas. Gracias a Jesús, podemos acercarnos a Dios con sinceridad, pedir ayuda y alegrarnos en Su misericordia. Porque Dios es santo, tomamos en serio Sus palabras. La adoración puede formar nuestra manera de orar, hablar y tratar a las personas.
Conversa con tus amigos
1. ¿Qué prometió Dios a Israel al principio de Levítico 9 y cómo lo cumplió?
2. ¿Por qué necesitaba Aarón una ofrenda por sí mismo? ¿Cómo muestra Hebreos que Jesús es diferente?
3. ¿Qué aprendemos sobre la gloria de Dios en la descripción que Juan hace de Jesús?
4. ¿Por qué podemos acercarnos a Dios con confianza, aun cuando nos sentimos débiles o necesitamos perdón?
5. ¿Cómo sería adorar a Dios hoy con gozo y reverencia a la vez?
Ponlo en práctica hoy
Acércate con sinceridad. Dile a Dios dónde necesitas misericordia o ayuda. Dale gracias porque Jesús entiende tu debilidad y es tu gran Sumo Sacerdote.
Dale tu atención. Lee de nuevo, con calma, un pasaje de este estudio. Elige una verdad sobre Dios para recordar durante el día. Conviértela en una oración breve de gratitud.
Deja que la adoración se convierta en una respuesta. Habla con bondad, cumple una promesa, pide perdón donde haga falta o ayuda a alguien. Ofrécele a Dios una parte sencilla de tu día y hazla con cuidado.
Un versículo para recordar
Hebreos 4:16 Reina Valera 1909
16 Lleguémonos pues confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro.
Lee este versículo en voz alta. Menciona una necesidad que puedas presentar a Dios. Recuerda que tu confianza viene de Jesús y de la gracia que Dios ofrece por medio de Él.
Oremos juntos
Padre, gracias por darte a conocer y por acercarnos a Ti mediante Jesús. Gracias por Su sacrificio completo y por Su cuidado. Ayúdanos a confiar en Tus promesas, recibir Tu misericordia y adorarte con gratitud y reverencia. Que nuestras palabras y acciones te honren hoy. Mantén nuestra esperanza firme en Jesús. En Su nombre, amén.
Los amo, mis amigos. Acérquense hoy a Dios por medio de Jesús, con un corazón sincero y un espíritu agradecido.
Texto bíblico y fuentes
El texto bíblico se cotejó con la Reina Valera 1909 publicada por eBible.org. Los versículos completos conservan su redacción y ortografía históricas; se omiten las notas editoriales. Las referencias enlazan al capítulo de origen.