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Colección completa de Levítico · Capítulos 1-27

Estudios de Torá · Estudio 13

Bienvenidos a la familia de Dios

Conectando la Torá con Jesús

Día trece · Levítico 12

Recorre Levítico 12, acompaña a María y José en el templo y descubre cómo Jesús nos recibe en la familia de Dios. Los versículos completos aparecen junto a explicaciones sencillas, con preguntas y oración para compartir con amigos.

Reina Valera 1909 · Pasajes bíblicos completos

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En este estudio

Comencemos juntos

Oremos: Padre, gracias por darnos Tu Palabra. Ayúdanos a entender este capítulo con cuidado y sin vergüenza. Abre nuestros ojos para ver a Jesús y la bienvenida que nos das por medio de Él. Enséñanos a tratar con amor a los niños, a los padres y a cada persona. En el nombre de Jesús, amén.

El estudio 12 exploró lo limpio y lo inmundo en la vida diaria de Israel. Ahora Levítico 12 explica lo que sucedía después de que una mujer daba a luz. Leeremos los ocho versículos en pequeñas porciones y después veremos cómo aparecen estas instrucciones en la historia de Jesús.

Torá significa instrucción. Estas leyes pertenecían al pacto de Dios con Israel, una relación con promesas y responsabilidades. Comenzamos con ese contexto. Después escuchamos lo que Lucas y el apóstol Pablo nos enseñan acerca de Jesús.

Nuestra verdad principal: Jesús entró en la vida de Israel dentro del pacto y vino a redimirnos. Por la fe en Él, somos recibidos en la familia de Dios.

1. Entendamos bien la palabra “inmunda”

Levítico 12:1-2 Reina Valera 1909

1 Y HABLÓ Jehová á Moisés, diciendo:

2 Habla á los hijos de Israel, diciendo: La mujer cuando concibiere y pariere varón, será inmunda siete días; conforme á los días que está separada por su menstruo, será inmunda.

Dios dio a Moisés instrucciones para el pueblo de Israel. Después del nacimiento de un hijo, la madre pasaba siete días en un estado de impureza ritual. “Ritual” significa que esto tenía que ver con las reglas para la adoración y las cosas santas. El versículo compara ese período con el tiempo del sangrado mensual de una mujer.

Dar a luz no era una falta moral. Aquí, “inmunda” describe una condición temporal según estas leyes; no significa que la madre fuera mala, que su cuerpo fuera motivo de vergüenza ni que su bebé fuera rechazado. Debemos entender la palabra dentro de su contexto.

2. Una señal del pacto

Levítico 12:3 Reina Valera 1909

3 Y al octavo día circuncidará la carne de su prepucio.

Al octavo día, el niño debía ser circuncidado. La circuncisión era una señal física del pacto. Esta instrucción tenía una historia que comenzó antes de Moisés. Dios ya le había hablado de ella a Abraham.

Génesis 17:9-11 Reina Valera 1909

9 Dijo de nuevo Dios á Abraham: Tú empero guardarás mi pacto, tú y tu simiente después de ti por sus generaciones.

10 Este será mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu simiente después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.

11 Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros.

“Simiente” significa los descendientes de Abraham. La circuncisión señalaba la relación de pacto que Dios estableció con Abraham y sus descendientes. Levítico continúa esa instrucción en la vida de Israel. Más adelante, Lucas nos cuenta que Jesús también recibió esta señal.

3. Los días eran distintos; el valor de las personas no

Levítico 12:4-5 Reina Valera 1909

4 Mas ella permanecerá treinta y tres días en la sangre de su purgación: ninguna cosa santa tocará, ni vendrá al santuario, hasta que sean cumplidos los días de su purgación.

5 Y si pariere hembra será inmunda dos semanas, conforme á su separación, y sesenta y seis días estará purificándose de su sangre.

Después de los primeros siete días por un hijo, había treinta y tres días más de purificación: cuarenta días en total. Después del nacimiento de una hija, había catorce días seguidos de sesenta y seis más: ochenta días en total. Durante este tiempo, se limitaba el contacto de la madre con las cosas santas y el santuario.

“Cosa santa” significa algo apartado para Dios. “Purgación” aquí se refiere al período de purificación. El capítulo da períodos distintos por un hijo y por una hija, pero no explica la razón. Debemos ser sinceros acerca de lo que el pasaje deja sin responder.

Estos números no dicen que las niñas valgan menos ni que una madre que tiene una hija haya hecho algo peor. El pasaje describe reglas rituales, no una clasificación del valor de las personas. Más adelante en este estudio, Pablo deja claro que los hombres y las mujeres pertenecen por igual a Cristo.

¿Por qué es bueno reconocer cuando la Biblia da una instrucción sin explicar todas sus razones?

4. Dios dio a la madre una manera de volver

Levítico 12:6-7 Reina Valera 1909

6 Y cuando los días de su purgación fueren cumplidos, por hijo ó por hija, traerá un cordero de un año para holocausto, y un palomino ó una tórtola para expiación, á la puerta del tabernáculo del testimonio, al sacerdote:

7 Y él ofrecerá delante de Jehová, y hará expiación por ella, y será limpia del flujo de su sangre. Esta es la ley de la que pariere varón ó hembra.

Cuando se cumplían los días, la madre llevaba ofrendas al sacerdote en el tabernáculo. El sacerdote las ofrecía delante del Señor, y ella quedaba limpia. El capítulo da un final claro a su tiempo de purificación.

La ofrenda llamada “para expiación” servía aquí para la purificación. Su nombre no significa que tener un bebé fuera pecado. En este pasaje, hacer expiación formaba parte de la manera que Dios había dado para tratar la impureza ritual y permitir que la madre volviera a tener acceso a las cosas santas.

Levítico 12:8 Reina Valera 1909

8 Y si no alcanzare su mano lo suficiente para un cordero, tomará entonces dos tórtolas ó dos palominos, uno para holocausto, y otro para expiación: y el sacerdote hará expiación por ella, y será limpia.

Si la madre no podía pagar un cordero, podía llevar dos aves en su lugar. Las tórtolas son aves parecidas a las palomas, y los palominos son palomas jóvenes. Un ave era para el holocausto y la otra para la ofrenda de purificación.

Observa el final: ella quedaría limpia. La provisión de Dios incluía a quien tenía poco dinero. Una ofrenda de menor costo no la dejaba con una purificación inferior. Esto nos ayuda a pensar en cómo recibimos a las personas que tienen recursos distintos de los nuestros.

5. Estas instrucciones nos llevan a la historia de Jesús

Lucas 2:21 Reina Valera 1909

21 Y pasados los ocho días para circuncidar al niño, llamaron su nombre JESÚS; el cual le fué puesto por el ángel antes que él fuese concebido en el vientre.

Jesús nació en una familia judía. Sus padres siguieron la instrucción del octavo día, y recibió el nombre de Jesús. Lucas nos muestra que la vida de Jesús ocurrió dentro de la historia del pacto de Israel.

Éxodo 13:1-2 Reina Valera 1909

1 Y JEHOVÁ habló á Moisés, diciendo:

2 Santifícame todo primogénito, cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales: mío es.

También había una instrucción acerca del primogénito, el primer hijo. “Santificar” significa apartar para Dios. Esto nos ayuda a entender los siguientes versículos de Lucas: describen tanto la purificación de la madre como la presentación de Jesús al Señor. Son hechos relacionados, pero no son la misma instrucción.

Lucas 2:22-24 Reina Valera 1909

22 Y como se cumplieron los días de la purificación de ella, conforme á la ley de Moisés, le trajeron á Jerusalem para presentarle al Señor,

23 (Como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz, será llamado santo al Señor),

24 Y para dar la ofrenda, conforme á lo que está dicho en la ley del Señor: un par de tórtolas, ó dos palominos.

María y José llevaron a Jesús a Jerusalén y ofrecieron las aves mencionadas en Levítico 12. Su ofrenda correspondía a la provisión para una familia que no podía pagar un cordero. El Hijo de Dios llegó a una familia que usó esta provisión sencilla.

La ofrenda de purificación tenía que ver con María después del parto. No era una confesión de que Jesús hubiera pecado, ni significaba que darlo a luz hubiera sido malo. Leer Levítico con cuidado nos ayuda a entender lo que esta familia hacía en Lucas.

6. Simeón vio la salvación de Dios

Lucas 2:25-28 Reina Valera 1909

25 Y he aquí, había un hombre en Jerusalem, llamado Simeón, y este hombre, justo y pío, esperaba la consolación de Israel: y el Espíritu Santo era sobre él.

26 Y había recibido respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Cristo del Señor.

27 Y vino por Espíritu al templo. Y cuando metieron al niño Jesús sus padres en el templo, para hacer por él conforme á la costumbre de la ley,

28 Entonces él le tomó en sus brazos, y bendijo á Dios, y dijo:

Simeón esperaba que Dios consolara y restaurara a Su pueblo. Esa es la esperanza detrás de “la consolación de Israel”. El Espíritu Santo lo guio al templo, donde tomó a Jesús en sus brazos y alabó a Dios. Un bebé que parecía común era el Cristo prometido, el Mesías escogido por Dios.

Lucas 2:29-32 Reina Valera 1909

29 Ahora despides, Señor, á tu siervo, conforme á tu palabra, en paz;

30 Porque han visto mis ojos tu salvación,

31 La cual has aparejado en presencia de todos los pueblos;

32 Luz para ser revelada á los Gentiles, y la gloria de tu pueblo Israel.

Simeón reconoció la salvación de Dios en Jesús. “Gentiles” significa las personas de las naciones fuera de Israel. Jesús les traería luz a ellas y gloria a Israel. Esta promesa alcanza más allá de una familia y una nación.

Lucas 2:33-35 Reina Valera 1909

33 Y José y su madre estaban maravillados de las cosas que se decían de él.

34 Y los bendijo Simeón, y dijo á su madre María: He aquí, éste es puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel; y para señal á la que será contradicho;

35 Y una espada traspasará tu alma de ti misma, para que sean manifestados los pensamientos de muchos corazones.

Simeón también habló de oposición y dolor. Las personas responderían a Jesús de distintas maneras, y María sentiría un dolor profundo. Seguir a Dios no significa que una familia nunca sufrirá. Incluso en este momento de alegría, la historia nos prepara para la obra que Jesús vino a realizar y lo que le costaría.

7. Ana compartió las buenas noticias

Lucas 2:36-38 Reina Valera 1909

36 Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Phanuel, de la tribu de Aser; la cual había venido en grande edad, y había vivido con su marido siete años desde su virginidad;

37 Y era viuda de hasta ochenta y cuatro años, que no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones.

38 Y ésta, sobreviniendo en la misma hora, juntamente confesaba al Señor, y hablaba de él á todos los que esperaban la redención en Jerusalem.

Ana era una viuda de edad avanzada y una profetisa, una mujer que comunicaba el mensaje de Dios. Adoraba, oraba, daba gracias y hablaba de Jesús a los demás. Sus años y su pérdida no le quitaban valor. Ella participó en compartir la esperanza de la redención, el rescate de Dios.

Lucas 2:39-40 Reina Valera 1909

39 Mas como cumplieron todas las cosas según la ley del Señor, se volvieron á Galilea, á su ciudad de Nazaret.

40 Y el niño crecía, y fortalecíase, y se henchía de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.

Después de cumplir las instrucciones, la familia regresó a Nazaret. Jesús creció como un niño real, y la gracia de Dios estaba sobre Él. Lucas reúne a una familia joven, a un hombre fiel y a una mujer mayor alrededor del mismo Salvador. Cada uno tiene un lugar en esta parte de la historia.

¿A quién podríamos pasar por alto por su edad, situación familiar o ingresos? ¿Cómo podríamos mostrarle nuestro cuidado?

8. El Hijo de Dios vino para recibirnos en la familia

Gálatas 4:4-5 Reina Valera 1909

4 Mas venido el cumplimiento del tiempo, Dios envió su Hijo, hecho de mujer, hecho súbdito á la ley,

5 Para que redimiese á los que estaban debajo de la ley, á fin de que recibiésemos la adopción de hijos.

Pablo explica por qué Dios envió a Su Hijo. Jesús nació de una mujer y vivió bajo la ley. Entró de verdad en la historia humana y en la vida de Israel dentro del pacto. Vino a redimir, que significa rescatar y liberar, para que pudiéramos recibir la adopción en la familia de Dios.

Gálatas 4:6-7 Reina Valera 1909

6 Y por cuanto sois hijos, Dios envió el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones, el cual clama: Abba, Padre.

7 Así que ya no eres más siervo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por Cristo.

La adopción significa ser recibido como un hijo que pertenece plenamente a la familia. Pablo dice que Dios da el Espíritu de Su Hijo a Sus hijos. “Abba” significa Padre. Podemos acercarnos a Dios con la confianza de hijos que hablan con un Padre amoroso.

Un heredero es alguien que recibe una herencia. Pablo habla de participar en lo que Dios promete a Sus hijos por medio de Cristo, no de una promesa de que todo creyente se hará rico. Nuestro lugar en la familia viene por Jesús; no lo compramos ni lo ganamos por impresionar a los demás.

9. Las mujeres y los hombres reciben la misma bienvenida

Gálatas 3:26-29 Reina Valera 1909

26 Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.

27 Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis vestidos.

28 No hay Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente la simiente de Abraham sois, y conforme á la promesa los herederos.

Pablo dice que somos hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Describe el bautismo como estar vestidos de Cristo, una imagen de pertenecer a Él. Después menciona diferencias que las personas suelen usar para dividir a los demás: el origen, la posición social y ser hombre o mujer.

Esas diferencias no hacen que algunos creyentes sean más hijos de Dios que otros. Las mujeres y los hombres que pertenecen a Cristo participan de la promesa. Cuando Pablo habla de “hijos” y “herederos”, esta bienvenida también incluye a las hijas. Nadie tiene que sentirse un miembro menos importante de la familia de Dios.

Comenzamos con las reglas para la purificación de una madre en el antiguo Israel. Después vimos a María y José obedecer esas instrucciones, a Simeón y Ana reconocer a Jesús, y a Pablo explicar nuestra adopción. La conexión es clara: el Hijo que entró en la historia de Israel recibe a las personas en la familia de Dios por la fe en Él.

Conversa con tus amigos

1. ¿En qué se diferencia una condición temporal de impureza ritual de elegir hacer algo malo?

2. ¿Qué significaba la provisión de dos aves para una madre que no podía pagar un cordero? ¿Dónde vemos esa provisión en la historia de Jesús?

3. ¿Qué reconocieron Simeón y Ana acerca de Jesús que otras personas podrían haber pasado por alto?

4. ¿Cómo podría cambiar tu manera de orar y de recibir a los demás al saber que perteneces a Dios por medio de Cristo?

Ponlo en práctica

Habla con cuidado. Evita palabras que avergüencen a alguien por su cuerpo, sus ingresos o su situación familiar. Usa palabras que muestren respeto y permitan hacer preguntas sinceras.

Ofrece ayuda práctica. Pregunta a una familia con un nuevo bebé, a alguien que cuida a otra persona o a un amigo mayor qué les ayudaría esta semana. Una comida, una tarea sencilla o un rato para escuchar pueden expresar amor.

Ora como alguien que pertenece a la familia. Lee despacio el versículo para memorizar, agradece a Dios Su bienvenida por medio de Jesús y preséntale con sinceridad una necesidad. Después elige a una persona para recibirla con esa misma bondad.

Un versículo para llevar contigo

Gálatas 4:7 Reina Valera 1909

7 Así que ya no eres más siervo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por Cristo.

Recuerda: por medio de Cristo, eres recibido como hijo de Dios. Deja que esta verdad guíe la manera en que te ves y en que tratas a los demás.

Oremos juntos

Padre, gracias por encontrarte con las personas en los detalles reales de la vida. Gracias por enviar a Jesús y recibirnos en Tu familia por medio de Él. Ayúdanos a entender Tu Palabra sin avergonzar a los demás. Enséñanos a cuidar a las madres, a los padres, a los niños, a las personas mayores y a quienes tienen poco dinero. Danos la fe de Simeón y la voz agradecida de Ana. Por Tu Espíritu, ayúdanos a vivir como Tus hijos y a compartir Tu bondad. En el nombre de Jesús, amén.

Los amo, mis amigos.

Texto bíblico y fuentes

El texto bíblico se cotejó con la Reina Valera 1909 publicada por eBible.org. Los versículos completos conservan su redacción y ortografía históricas; se omiten las notas editoriales. Las referencias enlazan al capítulo de origen.

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