Renovados en la Palabra
Todos los estudios de Torá

Estudios de Torá · Estudio 33

Di la verdad y repara el daño

Conectando la Torá con Jesús

Números · Lección 5 · Capítulo 5

Aprendamos a caminar con nuestro Padre. Conozcamos la santidad, la confesión sincera y la reparación del daño, leyendo con cuidado un capítulo difícil.

Reina Valera 1909 · Pasajes bíblicos completos

Abrir PDF · EspañolDescargar PDF · Español
En este estudio

Comencemos juntos

Padre, danos corazones sinceros y mentes pacientes. Ayúdanos a entender los pasajes difíciles, decir la verdad y cuidar a las personas que hemos lastimado. Guíanos en la misericordia y fidelidad de Jesús. En Su nombre, amén.

Números 5 pasa del trabajo del tabernáculo a la vida en el campamento. Habla de la pureza ritual, la reparación de una ofensa y un procedimiento antiguo sobre la sospecha de infidelidad en el matrimonio. Son asuntos distintos. No debemos tratar la enfermedad, una acusación y una falta comprobada como si fueran lo mismo.

Un padre amoroso enseña a sus hijos a decir la verdad, reconocer sus errores y ayudar a reparar el daño. También les enseña que una sospecha no es una prueba. Leeremos este capítulo en su contexto antiguo y después escucharemos a Jesús y a los apóstoles sobre una vida de verdad y misericordia.

Verdad principal: Dios nos llama a vivir con sinceridad, asumir la responsabilidad por el daño causado y tratar a los demás con cuidado.

1. Entiende la pureza ritual

Números 5:1-4 Reina Valera 1909

1 Y JEHOVÁ habló á Moisés, diciendo:

2 Manda á los hijos de Israel que echen del campo á todo leproso, y á todos los que padecen flujo de semen, y á todo contaminado sobre muerto:

3 Así hombres como mujeres echaréis, fuera del campo los echaréis; porque no contaminen el campo de aquellos entre los cuales yo habito.

4 E hiciéronlo así los hijos de Israel, que los echaron fuera del campo: como Jehová dijo á Moisés, así lo hicieron los hijos de Israel.

El campamento rodeaba la morada de Dios. Estas instrucciones tratan de la impureza ritual relacionada con ciertas enfermedades de la piel, flujos del cuerpo o contacto con los muertos. «Ritual» significa relacionado con las normas de la adoración sagrada. Esta impureza no era automáticamente una falta moral de la persona.

Eran límites del campamento del antiguo Israel bajo el pacto del Sinaí. No ordenan a las familias cristianas rechazar a una persona enferma ni suponer que su enfermedad prueba un pecado oculto. Podemos respetar la santidad que enseña el capítulo y recordar que la condición de una persona no borra su valor.

2. Confesar incluye asumir responsabilidad

Números 5:5-7 Reina Valera 1909

5 Además habló Jehová á Moisés, diciendo:

6 Habla á los hijos de Israel: El hombre ó la mujer que cometiere alguno de todos los pecados de los hombres, haciendo prevaricación contra Jehová, y delinquiere aquella persona;

7 Confesarán su pecado que cometieron, y compensarán su ofensa enteramente, y añadirán su quinto sobre ello, y lo darán á aquel contra quien pecaron.

Ahora el capítulo trata de una ofensa real. La persona debe confesarla, devolver lo que debe y añadir una quinta parte. Esa quinta parte es el veinte por ciento: si debiera diez, añadiría dos más. El pago va a la persona perjudicada. Decir «Lo siento» no debe convertirse en una forma de evitar reparar el daño.

Números 5:8-10 Reina Valera 1909

8 Y si aquel hombre no tuviere pariente al cual sea resarcida la ofensa, daráse la indemnización del agravio á Jehová, al sacerdote, á más del carnero de las expiaciones, con el cual hará expiación por él.

9 Y toda ofrenda de todas las cosas santas que los hijos de Israel presentaren al sacerdote, suya será.

10 Y lo santificado de cualquiera será suyo: asimismo lo que cualquiera diere al sacerdote, suyo será.

Si no hay un pariente que pueda recibir el pago en la situación descrita, se entrega al Señor por medio del sacerdote. El pasaje también explica la porción del sacerdote en las ofrendas santas. Quien hizo el daño no puede quedarse con lo que debe devolver. La adoración y la responsabilidad hacia otros van juntas.

Para un niño, este principio puede ser sencillo: decir la verdad sobre lo ocurrido, pedir perdón sin excusas y ayudar a arreglarlo. Si dañaste algo, pregunta cómo puedes ayudar a repararlo. Si difundiste una historia falsa, corrígela ante las personas que la escucharon.

3. Una sospecha no es una prueba

Números 5:11-15 Reina Valera 1909

11 Y Jehová habló á Moisés, diciendo:

12 Habla á los hijos de Israel, y diles: Cuando la mujer de alguno se desmandare, é hiciere traición contra él,

13 Que alguno se hubiere echado con ella en carnal ayuntamiento, y su marido no lo hubiese visto por haberse ella contaminado ocultamente, ni hubiere testigo contra ella, ni ella hubiere sido cogida en el acto;

14 Si viniere sobre él espíritu de celo, y tuviere celos de su mujer, habiéndose ella contaminado; ó viniere sobre él espíritu de celo, y tuviere celos de su mujer, no habiéndose ella contaminado;

15 Entonces el marido traerá su mujer al sacerdote, y traerá su ofrenda con ella, la décima de un epha de harina de cebada; no echará sobre ella aceite, ni pondrá sobre ella incienso: porque es presente de celos, presente de recordación, que trae en memoria pecado.

Esta sección trata de un esposo que sospecha que su esposa ha roto la promesa de fidelidad del matrimonio. El versículo 14 presenta dos posibilidades: ella puede ser culpable o inocente. Los celos del esposo no nos dicen cuál es la verdad. El texto describe llevar el asunto ante un sacerdote.

Este procedimiento no es igual para el esposo y la esposa: la esposa es quien queda sometida a la prueba. Debemos reconocer esa característica difícil de la ley antigua. También debemos leer lo que el texto dice, sin convertir la sospecha del esposo en prueba de culpabilidad.

Números 5:16-22 Reina Valera 1909

16 Y el sacerdote la hará acercar, y la hará poner delante de Jehová.

17 Luego tomará el sacerdote del agua santa en un vaso de barro: tomará también el sacerdote del polvo que hubiere en el suelo del tabernáculo, y echarálo en el agua.

18 Y hará el sacerdote estar en pie á la mujer delante de Jehová, y descubrirá la cabeza de la mujer, y pondrá sobre sus manos el presente de la recordación, que es el presente de celos: y el sacerdote tendrá en la mano las aguas amargas que acarrean maldición.

19 Y el sacerdote la conjurará, y le dirá: Si ninguno hubiere dormido contigo, y si no te has apartado de tu marido á inmundicia, libre seas de estas aguas amargas que traen maldición:

20 Mas si te has descarriado de tu marido, y te has amancillado, y alguno hubiere tenido coito contigo, fuera de tu marido:

21 (El sacerdote conjurará á la mujer con juramento de maldición, y dirá á la mujer): Jehová te dé en maldición y en conjuración en medio de tu pueblo, haciendo Jehová á tu muslo que caiga, y á tu vientre que se te hinche;

22 Y estas aguas que dan maldición entren en tus entrañas, y hagan hinchar tu vientre y caer tu muslo. Y la mujer dirá: Amén, amén.

El sacerdote presenta a la mujer delante del Señor, prepara el agua y la pone bajo juramento. Un juramento es una declaración solemne hecha con Dios como testigo. Las palabras describen quedar libre de la maldición si ella es inocente y recibir un juicio serio si es culpable.

El lenguaje sobre el cuerpo en los versículos 21 y 22 es difícil. Podemos decir con claridad que el pasaje describe una maldición que afecta su cuerpo. No debemos fingir que nos da un diagnóstico médico moderno. Su contexto es un ritual sacerdotal de juicio en el antiguo Israel.

4. Lee el resultado con cuidado

Números 5:23-28 Reina Valera 1909

23 Y el sacerdote escribirá estas maldiciones en un libro, y las borrará con las aguas amargas:

24 Y dará á beber á la mujer las aguas amargas que traen maldición; y las aguas que obran maldición entrarán en ella por amargas.

25 Después tomará el sacerdote de la mano de la mujer el presente de los celos, y mecerálo delante de Jehová, y lo ofrecerá delante del altar:

26 Y tomará el sacerdote un puñado del presente, en memoria de ella, y lo quemará sobre el altar, y después dará á beber las aguas á la mujer.

27 Darále pues á beber las aguas; y será, que si fuere inmunda y hubiere hecho traición contra su marido, las aguas que obran maldición entrarán en ella en amargura, y su vientre se hinchará, y caerá su muslo; y la mujer será por maldición en medio de su pueblo.

28 Mas si la mujer no fuere inmunda, sino que estuviere limpia, ella será libre, y será fecunda.

El sacerdote escribe la maldición, borra las palabras con el agua y presenta la ofrenda. Después el pasaje describe el resultado según la culpabilidad o la inocencia. El versículo 28 permite expresamente que la mujer sea inocente y quede libre. No debemos omitir esa posibilidad al leer.

Números 5:29-31 Reina Valera 1909

29 Esta es la ley de los celos, cuando la mujer hiciere traición á su marido, y se amancillare;

30 O del marido, sobre el cual pasare espíritu de celo, y tuviere celos de su mujer: presentarála entonces delante de Jehová, y el sacerdote ejecutará en ella toda esta ley.

31 Y aquel varón será libre de iniquidad, y la mujer llevará su pecado.

Estos últimos versículos resumen el procedimiento antiguo. No convierten todo sentimiento de celos en algo correcto ni mandan a las familias repetir el ritual. Ningún esposo, esposa o padre debe usar este capítulo para obligar a alguien a beber algo, amenazarlo o actuar como su juez.

Una enseñanza para nuestras conversaciones es separar lo que sabemos de lo que tememos. No difundas acusaciones como si fueran hechos. Cuando la confianza está dañada, busca la verdad con cuidado y pide ayuda responsable. Si alguien recibe amenazas o daño, proteger a esa persona es lo primero.

5. Jesús trae una vida transformada

Lucas 19:1-7 Reina Valera 1909

1 Y HABIENDO entrado Jesús, iba pasando por Jericó;

2 Y he aquí un varón llamado Zaqueo, el cual era el principal de los publicanos, y era rico;

3 Y procuraba ver á Jesús quién fuese; mas no podía á causa de la multitud, porque era pequeño de estatura.

4 Y corriendo delante, subióse á un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.

5 Y como vino á aquel lugar Jesús, mirando, le vió, y díjole: Zaqueo, date priesa, desciende, porque hoy es necesario que pose en tu casa.

6 Entonces él descendió apriesa, y le recibió gozoso.

7 Y viendo esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado á posar con un hombre pecador.

Zaqueo era un jefe de cobradores de impuestos y era rico. Jesús lo llamó por su nombre y fue a su casa. La gente se quejó porque Jesús recibía a un pecador. Pero esa bienvenida fue el comienzo de un encuentro que alcanzó las decisiones de Zaqueo y a las personas afectadas por ellas.

Lucas 19:8-10 Reina Valera 1909

8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy á los pobres; y si en algo he defraudado á alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto.

9 Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación á esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.

10 Porque el Hijo del hombre vino á buscar y á salvar lo que se había perdido.

Zaqueo ofreció dar a los pobres y devolver cuatro veces lo que hubiera quitado de manera injusta. Esa cantidad es distinta de la quinta parte de Números 5. No debemos unirlas en una sola regla de pago para toda situación. El principio compartido es que un corazón transformado toma en serio el daño hecho a otros.

Jesús dice que vino a buscar y salvar lo que se había perdido. El pago de Zaqueo no fue un precio para comprar el amor de Jesús. Su respuesta muestra que recibir a Jesús cambia cómo tratamos a las personas y lo que les pertenece.

Efesios 4:25-32 Reina Valera 1909

25 Por lo cual, dejada la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.

26 Airaos, y no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo;

27 Ni deis lugar al diablo.

28 El que hurtaba, no hurte más; antes trabaje, obrando con sus manos lo que es bueno, para que tenga de qué dar al que padeciere necesidad.

29 Ninguna palabra torpe salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación, para que dé gracia á los oyentes.

30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención.

31 Toda amargura, y enojo, é ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia:

32 Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.

Pablo le da a la iglesia un camino claro: dejar la mentira y el robo, hablar palabras que ayuden y practicar la bondad y el perdón. Basa el perdón en lo que Dios ha hecho por nosotros en Cristo. Podemos decir la verdad y enfrentar el mal sin recurrir a la crueldad ni a la venganza.

Conversemos juntos

1. ¿Por qué debemos distinguir la impureza ritual de una falta moral personal?

2. ¿Qué enseña Números 5:7 sobre hacer algo más que pedir perdón?

3. ¿Por qué importa que el capítulo incluya la posibilidad de que la mujer sea inocente?

4. ¿Qué cambios describe Pablo en Efesios 4? ¿Cuál puedes practicar hoy?

Practícalo esta semana

Piensa en una falta que necesitas atender. Di con sinceridad lo que hiciste, escucha a la persona lastimada y elige un paso práctico para reparar el daño. Si eres niño, pide ayuda a un adulto de confianza. También elige una conversación en la que hablarás solamente de lo que sabes que es verdad.

Un versículo para recordar

Efesios 4:32 Reina Valera 1909

32 Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.

La misericordia que recibimos en Cristo nos enseña a tratar a los demás con misericordia y verdad.

Oremos juntos

Padre, ayúdanos a ser sinceros sin ser duros. Danos valor para confesar, sabiduría para reparar el daño y paciencia para escuchar. Líbranos de las acusaciones sin cuidado. Gracias por buscarnos y salvarnos por medio de Jesús. Enseña a nuestras familias a caminar en verdad, misericordia y amor fiel. En el nombre de Jesús, amén.

Los amo, mis amigos.

Texto bíblico y fuentes

El texto bíblico se cotejó con la Reina Valera 1909 publicada por eBible.org. Los versículos completos conservan su redacción y ortografía históricas; se omiten las notas editoriales. Las referencias enlazan al capítulo de origen.

Volver al inicio del estudio