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Colección completa de Levítico · Capítulos 1-27

Estudios de Torá · Estudio 15

Restaurados a la adoración y la comunidad

Conectando la Torá con Jesús

Día 15 · Levítico 14

Sigue el camino de restauración en Levítico 14 y aprende a responder a la misericordia de Jesús con fe y gratitud.

Reina Valera 1909 · Pasajes bíblicos completos

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En este estudio

Comencemos juntos

Padre, abre nuestro entendimiento al leer Tu Palabra. Ayúdanos a escuchar Tus instrucciones en su contexto, a ver a Jesús con claridad y a responder con fe y amor. En el nombre de Jesús, amén.

Levítico 13 explicó el examen y la separación. Ahora Levítico 14 describe el camino de regreso después de sanar, y también trata de las casas afectadas. Son instrucciones para la adoración de Israel dentro del pacto. Seguiremos cada sección y después escucharemos a Jesús y a Hebreos.

Verdad principal: Dios proveyó un camino de regreso a la adoración y la comunidad; Jesús nos llama a recibir Su misericordia con fe y gratitud.

1. El sacerdote salía afuera

Levítico 14:1-7 Reina Valera 1909

1 Y HABLÓ Jehová á Moisés, diciendo:

2 Esta será la ley del leproso cuando se limpiare: Será traído al sacerdote:

3 Y el sacerdote saldrá fuera del real; y mirará el sacerdote, y viendo que está sana la plaga de la lepra del leproso,

4 El sacerdote mandará luego que se tomen para el que se purifica dos avecillas vivas, limpias, y palo de cedro, y grana, é hisopo;

5 Y mandará el sacerdote matar la una avecilla en un vaso de barro sobre aguas vivas;

6 Después tomará la avecilla viva, y el palo de cedro, y la grana, y el hisopo, y lo mojará con la avecilla viva en la sangre de la avecilla muerta sobre las aguas vivas:

7 Y rociará siete veces sobre el que se purifica de la lepra, y le dará por limpio; y soltará la avecilla viva sobre la haz del campo.

Observa el orden: el sacerdote salía del campamento y encontraba que la afección había sanado. La ceremonia no causaba la sanidad. Iniciaba la limpieza formal de la persona y su regreso. Un ave moría y la otra era soltada viva. Podemos observar la imagen de vida y liberación sin inventar un significado separado para cada objeto.

Levítico 14:8-9 Reina Valera 1909

8 Y el que se purifica lavará sus vestidos, y raerá todos sus pelos, y se ha de lavar con agua, y será limpio: y después entrará en el real, y morará fuera de su tienda siete días.

9 Y será, que al séptimo día raerá todos sus pelos, su cabeza, y su barba, y las cejas de sus ojos; finalmente, raerá todo su pelo, y lavará sus vestidos, y lavará su carne en aguas, y será limpio.

El regreso ocurría por etapas. Después de lavarse y rasurarse, la persona podía entrar al campamento, pero esperaba siete días antes de volver a su tienda. La restauración incluía pasos prácticos y tiempo. Las instrucciones de Dios no dejaban a la persona sanada sin un camino a casa.

2. Restaurado delante del Señor

Levítico 14:10-14 Reina Valera 1909

10 Y el día octavo tomará dos corderos sin defecto, y una cordera de un año sin tacha; y tres décimas de flor de harina para presente, amasada con aceite, y un log de aceite.

11 Y el sacerdote que le purifica presentará con aquellas cosas al que se ha de limpiar delante de Jehová, á la puerta del tabernáculo del testimonio:

12 Y tomará el sacerdote el un cordero, y ofrecerálo por la culpa, con el log de aceite, y lo mecerá como ofrenda agitada delante de Jehová:

13 Y degollará el cordero en el lugar donde degüellan la víctima por el pecado y el holocausto, en el lugar del santuario: porque como la víctima por el pecado, así también la víctima por la culpa es del sacerdote: es cosa muy sagrada.

14 Y tomará el sacerdote de la sangre de la víctima por la culpa, y pondrá el sacerdote sobre la ternilla de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho.

Al octavo día, la persona y las ofrendas eran presentadas delante del Señor. La ofrenda de harina era una ofrenda vegetal. La sangre puesta en la oreja, el pulgar y el dedo del pie señalaba a la persona dentro de esta ceremonia de limpieza. No necesitamos convertir estos detalles en una fórmula que debamos repetir hoy.

Levítico 14:15-20 Reina Valera 1909

15 Asimismo tomará el sacerdote del log de aceite, y echará sobre la palma de su mano izquierda:

16 Y mojará su dedo derecho en el aceite que tiene en su mano izquierda, y esparcirá del aceite con su dedo siete veces delante de Jehová:

17 Y de lo que quedare del aceite que tiene en su mano, pondrá el sacerdote sobre la ternilla de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho, sobre la sangre de la expiación por la culpa:

18 Y lo que quedare del aceite que tiene en su mano, pondrá sobre la cabeza del que se purifica: y hará el sacerdote expiación por él delante de Jehová.

19 Ofrecerá luego el sacerdote el sacrificio por el pecado, y hará expiación por el que se ha de purificar de su inmundicia, y después degollará el holocausto:

20 Y hará subir el sacerdote el holocausto y el presente sobre el altar. Así hará el sacerdote expiación por él, y será limpio.

El aceite y las otras ofrendas completaban la ceremonia indicada. El final es claro: el sacerdote hacía expiación y la persona quedaba limpia. Aquí la expiación trataba la impureza ritual y restauraba el acceso a la adoración. No demuestra que la enfermedad hubiera comenzado por una falta moral personal.

3. Tener poco dinero no cerraba el camino

Levítico 14:21-25 Reina Valera 1909

21 Mas si fuere pobre, que no alcanzare su mano á tanto, entonces tomará un cordero para ser ofrecido como ofrenda agitada por la culpa, para reconciliarse, y una décima de flor de harina amasada con aceite para presente, y un log de aceite;

22 Y dos tórtolas, ó dos palominos, lo que alcanzare su mano: y el uno será para expiación por el pecado, y el otro para holocausto;

23 Las cuales cosas traerá al octavo día de su purificación al sacerdote, á la puerta del tabernáculo del testimonio delante de Jehová.

24 Y el sacerdote tomará el cordero de la expiación por la culpa, y el log de aceite, y mecerálo el sacerdote como ofrenda agitada delante de Jehová;

25 Luego degollará el cordero de la culpa, y tomará el sacerdote de la sangre de la culpa, y pondrá sobre la ternilla de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho.

Para quien era pobre, las ofrendas requeridas se ajustaban. Un cordero seguía formando parte de la ofrenda por la culpa, mientras las aves sustituían a otros animales. Dios dio una provisión real para los recursos limitados. La persona no tenía que hacerse rica antes de ser restaurada.

Levítico 14:26-32 Reina Valera 1909

26 Y el sacerdote echará del aceite sobre la palma de su mano izquierda;

27 Y con su dedo derecho rociará el sacerdote del aceite que tiene en su mano izquierda, siete veces delante de Jehová.

28 También pondrá el sacerdote del aceite que tiene en su mano sobre la ternilla de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho, en el lugar de la sangre de la culpa.

29 Y lo que sobrare del aceite que el sacerdote tiene en su mano, pondrálo sobre la cabeza del que se purifica, para reconciliarlo delante de Jehová.

30 Asimismo ofrecerá la una de las tórtolas, ó de los palominos, lo que alcanzare su mano:

31 El uno de lo que alcanzare su mano, en expiación por el pecado, y el otro en holocausto, además del presente: y hará el sacerdote expiación por el que se ha de purificar, delante de Jehová.

32 Esta es la ley del que hubiere tenido plaga de lepra, cuya mano no alcanzare lo prescrito para purificarse.

Las instrucciones sobre el aceite y la expiación continuaban para la persona con menos dinero. El resultado seguía siendo la limpieza delante del Señor. Este pasaje nos invita a preguntar si nuestras expectativas dificultan la participación de las personas con menos recursos en la vida de la comunidad.

4. Una casa se examinaba con cuidado

Levítico 14:33-42 Reina Valera 1909

33 Y habló Jehová á Moisés y á Aarón, diciendo:

34 Cuando hubieres entrado en la tierra de Canaán, la cual yo os doy en posesión, y pusiere yo plaga de lepra en alguna casa de la tierra de vuestra posesión,

35 Vendrá aquél cuya fuere la casa, y dará aviso al sacerdote, diciendo: Como plaga ha aparecido en mi casa.

36 Entonces mandará el sacerdote, y despejarán la casa antes que el sacerdote entre á mirar la plaga, porque no sea contaminado todo lo que estuviere en la casa: y después el sacerdote entrará á reconocer la casa:

37 Y mirará la plaga: y si se vieren manchas en las paredes de la casa, cavernillas verdosas ó rojas, las cuales parecieren más hundidas que la pared,

38 El sacerdote saldrá de la casa á la puerta de ella, y cerrará la casa por siete días.

39 Y al séptimo día volverá el sacerdote, y mirará: y si la plaga hubiere crecido en las paredes de la casa,

40 Entonces mandará el sacerdote, y arrancarán las piedras en que estuviere la plaga, y las echarán fuera de la ciudad, en lugar inmundo:

41 Y hará descostrar la casa por dentro alrededor, y derramarán el polvo que descostraren, fuera de la ciudad en lugar inmundo:

42 Y tomarán otras piedras, y las pondrán en lugar de las piedras quitadas; y tomarán otro barro, y encostrarán la casa.

Estas instrucciones miran hacia la vida de Israel en Canaán. El dueño informaba de lo que parecía una plaga; el sacerdote lo examinaba. La casa se vaciaba antes de la inspección, y las piedras afectadas podían quitarse y reemplazarse. El texto da un proceso en lugar de decir al dueño que declare solo el resultado final.

Levítico 14:43-47 Reina Valera 1909

43 Y si la plaga volviere á reverdecer en aquella casa, después que hizo arrancar las piedras, y descostrar la casa, y después que fué encostrada,

44 Entonces el sacerdote entrará y mirará; y si pareciere haberse extendido la plaga en la casa, lepra roedora está en la casa: inmunda es.

45 Derribará, por tanto, la tal casa, sus piedras, y sus maderos, y toda la mezcla de la casa; y lo sacará fuera de la ciudad á lugar inmundo.

46 Y cualquiera que entrare en aquella casa todos los días que la mandó cerrar, será inmundo hasta la tarde.

47 Y el que durmiere en aquella casa, lavará sus vestidos; también el que comiere en la casa, lavará sus vestidos.

Si el daño volvía y se extendía, la casa debía derribarse. Entrar, dormir o comer allí también tenía consecuencias rituales. Estas son instrucciones antiguas del pacto, no un manual moderno de reparación de edificios. Su seriedad nos recuerda que no debemos ocultar un problema solo porque sea incómodo atenderlo.

Levítico 14:48-53 Reina Valera 1909

48 Mas si entrare el sacerdote y mirare, y viere que la plaga no se ha extendido en la casa después que fué encostrada, el sacerdote dará la casa por limpia, porque la plaga ha sanado.

49 Entonces tomará para limpiar la casa dos avecillas, y palo de cedro, y grana, é hisopo:

50 Y degollará la una avecilla en una vasija de barro sobre aguas vivas:

51 Y tomará el palo de cedro, y el hisopo, y la grana, y la avecilla viva, y mojarálo en la sangre de la avecilla muerta y en las aguas vivas, y rociará la casa siete veces:

52 Y purificará la casa con la sangre de la avecilla, y con las aguas vivas, y con la avecilla viva, y el palo de cedro, y el hisopo, y la grana:

53 Luego soltará la avecilla viva fuera de la ciudad sobre la haz del campo: así hará expiación por la casa, y será limpia.

Si el daño no se extendía después de las reparaciones, el sacerdote declaraba limpia la casa. Seguía una ceremonia de limpieza, otra vez con un ave sacrificada y la otra liberada. El capítulo trata la restauración tanto de las personas como de los lugares donde vivían.

Levítico 14:54-57 Reina Valera 1909

54 Esta es la ley acerca de toda plaga de lepra, y de tiña;

55 Y de la lepra del vestido, y de la casa;

56 Y acerca de la hinchazón, y de la postilla, y de la mancha blanca:

57 Para enseñar cuándo es inmundo, y cuándo limpio. Aquesta es la ley tocante á la lepra.

Los versículos finales reúnen las distintas condiciones bajo un propósito: enseñar la diferencia entre lo limpio y lo inmundo. Debemos mantener presente ese propósito. Una casa no comete pecados morales; esto nos ayuda a entender que la limpieza ritual y la culpa personal son asuntos distintos.

5. Vuelve para dar gracias

Lucas 17:11-14 Reina Valera 1909

11 Y aconteció que yendo él á Jerusalem, pasaba por medio de Samaria y de Galilea.

12 Y entrando en una aldea, viniéronle al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos,

13 Y alzaron la voz, diciendo: Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros.

14 Y como él los vió, les dijo: Id, mostraos á los sacerdotes. Y aconteció, que yendo ellos, fueron limpios.

Diez hombres llamaron a Jesús desde lejos. Él les dijo que se mostraran a los sacerdotes, y fueron limpiados mientras iban. Su instrucción se relaciona con el examen sacerdotal que acabamos de leer. La misericordia de Jesús abrió el camino para su regreso.

Lucas 17:15-19 Reina Valera 1909

15 Entonces uno de ellos, como se vió que estaba limpio, volvió, glorificando á Dios á gran voz;

16 Y derribóse sobre el rostro á sus pies, dándole gracias: y éste era Samaritano.

17 Y respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpios? ¿Y los nueve dónde están?

18 ¿No hubo quien volviese y diese gloria á Dios sino este extranjero?

19 Y díjole: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

Un hombre, samaritano, regresó para glorificar a Dios y agradecer a Jesús. Los diez habían recibido limpieza, pero este hombre también volvió al Dador. Jesús reconoció su fe. La gratitud es más que disfrutar una situación mejor; dirige nuestra atención hacia Quien mostró misericordia.

6. Jesús padeció fuera de la puerta

Hebreos 13:11-13 Reina Valera 1909

11 Porque los cuerpos de aquellos animales, la sangre de los cuales es metida por el pecado en el santuario por el pontífice, son quemados fuera del real.

12 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo por su propia sangre, padeció fuera de la puerta.

13 Salgamos pues á él fuera del real, llevando su vituperio.

Hebreos relaciona los sacrificios quemados fuera del campamento con Jesús padeciendo fuera de la puerta. Esta es la conexión que hace el propio autor, no una afirmación de que cada detalle de Levítico 14 sea una predicción directa. Jesús santifica a Su pueblo por Su sangre. Seguirlo puede implicar sufrir rechazo mientras le pertenecemos con seguridad.

Conversa con tus amigos

1. ¿Por qué importa que la sanidad ocurriera antes de la ceremonia de limpieza?

2. ¿Qué nos enseña la provisión para los pobres acerca de recibir a otros?

3. ¿Cuál es la diferencia entre recibir ayuda y volver para dar gracias?

Ponlo en práctica

Menciona una misericordia que hayas recibido y agradece a Dios específicamente por ella. Cuéntale a alguien cómo te ha ayudado ese regalo.

Haz espacio para alguien que regresa después de una etapa difícil. Ofrécele una bienvenida que respete su dignidad y sus necesidades prácticas.

Un versículo para llevar contigo

Lucas 17:19 Reina Valera 1909

19 Y díjole: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

Lee este versículo despacio. Cuéntale a un amigo qué te enseña acerca de Jesús y cómo vas a responder.

Oremos juntos

Padre, gracias por abrir un camino de regreso. Ayúdanos a recibir Tu misericordia por medio de Jesús con un corazón agradecido. Enséñanos a recibir a las personas con cuidado, a honrar a quienes tienen pocos recursos y a seguir a Jesús aun cuando nos cueste. En el nombre de Jesús, amén.

Los amo, mis amigos.

Texto bíblico y fuentes

El texto bíblico se cotejó con la Reina Valera 1909 publicada por eBible.org. Los versículos completos conservan su redacción y ortografía históricas; se omiten las notas editoriales. Las referencias enlazan al capítulo de origen.

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