Estudios de Torá · Estudio 5
Dios abre el camino al perdón
Conectando la Torá con Jesús
Día cinco · Levítico 4 y la ofrenda por el pecado
Lee primero los pasajes bíblicos completos. Después descubre la promesa de perdón de Dios y cómo estas ofrendas nos señalan a Jesús, con explicaciones sencillas y versículos junto a la enseñanza.
En este estudio
Parte 1 · Lee primero los pasajes bíblicos
Lee estos pasajes completos antes de comenzar la enseñanza. Puedes turnarte con un amigo para leer. Las citas bíblicas conservan las palabras de la Reina Valera 1909; la enseñanza explica las palabras antiguas con un lenguaje sencillo.
Levítico 4:1-35 Reina Valera 1909
1 Y HABLÓ Jehová á Moisés, diciendo:
2 Habla á los hijos de Israel, diciendo: Cuando alguna persona pecare por yerro en alguno de los mandamientos de Jehová sobre cosas que no se han de hacer, y obrare contra alguno de ellos;
3 Si sacerdote ungido pecare según el pecado del pueblo, ofrecerá á Jehová, por su pecado que habrá cometido, un becerro sin tacha para expiación.
4 Y traerá el becerro á la puerta del tabernáculo del testimonio delante de Jehová, y pondrá su mano sobre la cabeza del becerro, y lo degollará delante de Jehová.
5 Y el sacerdote ungido tomará de la sangre del becerro, y la traerá al tabernáculo del testimonio;
6 Y mojará el sacerdote su dedo en la sangre, y rociará de aquella sangre siete veces delante de Jehová, hacia el velo del santuario.
7 Y pondrá el sacerdote de la sangre sobre los cuernos del altar del perfume aromático, que está en el tabernáculo del testimonio delante de Jehová: y echará toda la sangre del becerro al pie del altar del holocausto, que está á la puerta del tabernáculo del testimonio.
8 Y tomará del becerro para la expiación todo su sebo, el sebo que cubre los intestinos, y todo el sebo que está sobre las entrañas,
9 Y los dos riñones, y el sebo que está sobre ellos, y el que está sobre los ijares, y con los riñones quitará el redaño de sobre el hígado,
10 De la manera que se quita del buey del sacrificio de las paces: y el sacerdote lo hará arder sobre el altar del holocausto.
11 Y el cuero del becerro, y toda su carne, con su cabeza, y sus piernas, y sus intestinos, y su estiércol,
12 En fin, todo el becerro sacará fuera del campo, á un lugar limpio, donde se echan las cenizas, y lo quemará al fuego sobre la leña: en donde se echan las cenizas será quemado.
13 Y si toda la congregación de Israel hubiere errado, y el negocio estuviere oculto á los ojos del pueblo, y hubieren hecho algo contra alguno de los mandamientos de Jehová en cosas que no se han de hacer, y fueren culpables;
14 Luego que fuere entendido el pecado sobre que delinquieron, la congregación ofrecerá un becerro por expiación, y lo traerán delante del tabernáculo del testimonio.
15 Y los ancianos de la congregación pondrán sus manos sobre la cabeza del becerro delante de Jehová; y en presencia de Jehová degollarán aquel becerro.
16 Y el sacerdote ungido meterá de la sangre del becerro en el tabernáculo del testimonio:
17 Y mojará el sacerdote su dedo en la misma sangre, y rociará siete veces delante de Jehová hacia el velo.
18 Y de aquella sangre pondrá sobre los cuernos del altar que está delante de Jehová en el tabernáculo del testimonio, y derramará toda la sangre al pie del altar del holocausto, que está á la puerta del tabernáculo del testimonio.
19 Y le quitará todo el sebo, y harálo arder sobre el altar.
20 Y hará de aquel becerro como hizo con el becerro de la expiación; lo mismo hará de él: así hará el sacerdote expiación por ellos, y obtendrán perdón.
21 Y sacará el becerro fuera del campamento, y lo quemará como quemó el primer becerro; expiación de la congregación.
22 Y cuando pecare el príncipe, é hiciere por yerro algo contra alguno de todos los mandamientos de Jehová su Dios, sobre cosas que no se han de hacer, y pecare;
23 Luego que le fuere conocido su pecado en que ha delinquido, presentará por su ofrenda un macho cabrío sin defecto;
24 Y pondrá su mano sobre la cabeza del macho cabrío, y lo degollará en el lugar donde se degüella el holocausto delante de Jehová; es expiación.
25 Y tomará el sacerdote con su dedo de la sangre de la expiación, y pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramará la sangre al pie del altar del holocausto:
26 Y quemará todo su sebo sobre el altar, como el sebo del sacrificio de las paces: así hará el sacerdote por él la expiación de su pecado, y tendrá perdón.
27 Y si alguna persona del común del pueblo pecare por yerro, haciendo algo contra alguno de los mandamientos de Jehová en cosas que no se han de hacer, y delinquiere;
28 Luego que le fuere conocido su pecado que cometió, traerá por su ofrenda una hembra de las cabras, una cabra sin defecto, por su pecado que habrá cometido:
29 Y pondrá su mano sobre la cabeza de la expiación, y la degollará en el lugar del holocausto.
30 Luego tomará el sacerdote en su dedo de su sangre, y pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramará toda su sangre al pie del altar:
31 Y le quitará todo su sebo, de la manera que fué quitado el sebo del sacrificio de las paces; y el sacerdote lo hará arder sobre el altar en olor de suavidad á Jehová: así hará el sacerdote expiación por él, y será perdonado.
32 Y si trajere cordero para su ofrenda por el pecado, hembra sin defecto traerá:
33 Y pondrá su mano sobre la cabeza de la expiación, y la degollará por expiación en el lugar donde se degüella el holocausto.
34 Después tomará el sacerdote con su dedo de la sangre de la expiación, y pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto; y derramará toda la sangre al pie del altar:
35 Y le quitará todo su sebo, como fué quitado el sebo del sacrificio de las paces, y harálo el sacerdote arder en el altar sobre la ofrenda encendida á Jehová: y le hará el sacerdote expiación de su pecado que habrá cometido, y será perdonado.
Hebreos 10:1-18 Reina Valera 1909
1 PORQUE la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos á los que se allegan.
2 De otra manera cesarían de ofrecerse; porque los que tributan este culto, limpios de una vez, no tendrían más conciencia de pecado.
3 Empero en estos sacrificios cada año se hace conmemoración de los pecados.
4 Porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.
5 Por lo cual, entrando en el mundo, dice: Sacrificio y presente no quisiste; mas me apropiaste cuerpo:
6 Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron.
7 Entonces dije: Heme aquí (en la cabecera del libro está escrito de mí) para que haga, oh Dios, tu voluntad.
8 Diciendo arriba: Sacrificio y presente, y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron, (las cuales cosas se ofrecen según la ley,)
9 Entonces dijo: Heme aquí para que haga, oh Dios, tu voluntad. Quita lo primero, para establecer lo postrero.
10 En la cual voluntad somos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una sola vez.
11 Así que, todo sacerdote se presenta cada día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados:
12 Pero éste, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio para siempre, está sentado á la diestra de Dios,
13 Esperando lo que resta, hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies.
14 Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre á los santificados.
15 Y atestíguanos lo mismo el Espíritu Santo; que después que dijo:
16 Y este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Daré mis leyes en sus corazones, y en sus almas las escribiré;
17 Añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados é iniquidades.
18 Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por pecado.
Hebreos 13:11-13 Reina Valera 1909
11 Porque los cuerpos de aquellos animales, la sangre de los cuales es metida por el pecado en el santuario por el pontífice, son quemados fuera del real.
12 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo por su propia sangre, padeció fuera de la puerta.
13 Salgamos pues á él fuera del real, llevando su vituperio.
1 Juan 1:8-10 Reina Valera 1909
8 Si dijéremos que no tenemos pecado, nos engañamos á nosotros mismos, y no hay verdad en nosotros.
9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad.
10 Si dijéremos que no hemos pecado, lo hacemos á él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.
1 Juan 2:1-2 Reina Valera 1909
1 HIJITOS míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, á Jesucristo el justo;
2 Y él es la propiciación por nuestros pecados: y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
Parte 2 · Entendamos lo que leímos
Oración inicial: Padre, ayúdanos a entender tu Palabra. Danos un corazón sincero y dispuesto a aprender. Muéstranos cómo Jesús nos trae perdón y nos enseña a obedecerte. Amén.
En el día 4 aprendimos sobre la ofrenda de paz y la vida cerca de Dios. El día 5 nos presenta una pregunta que todos necesitamos responder: ¿Qué hacemos cuando descubrimos que hemos pecado?
La Torá es la instrucción de Dios. Levítico enseñaba a Israel a vivir y adorar como el pueblo de su pacto. Un pacto es una relación firme que incluye promesas y responsabilidades. Primero escuchamos lo que este capítulo enseñaba a Israel. Después, como seguidores de Jesús, vemos cómo el Nuevo Testamento relaciona estos sacrificios con Él.
Nuestra verdad principal: Podemos reconocer nuestro pecado con sinceridad porque Dios ha provisto el perdón por medio de Jesús.
1. No saberlo no hace que todo esté bien
Levítico 4:1-2 Reina Valera 1909
1 Y HABLÓ Jehová á Moisés, diciendo:
2 Habla á los hijos de Israel, diciendo: Cuando alguna persona pecare por yerro en alguno de los mandamientos de Jehová sobre cosas que no se han de hacer, y obrare contra alguno de ellos;
Pecar es actuar en contra de los buenos mandamientos de Dios. Este capítulo trata del pecado cometido sin darse cuenta o sin la intención de desobedecer. La expresión “por yerro” se refiere a esa clase de pecado. Lo que pasó sigue siendo importante para Dios, aunque la persona no lo entendiera al principio.
Esto no significa que cualquier equivocación sea pecado. Dejar caer un lápiz no es lo mismo que desobedecer a Dios. Levítico 4 habla de quebrantar sus mandamientos. Cuando descubrimos que hicimos algo malo, Dios nos llama a responder con sinceridad.
Imagina que compartes una historia que lastima a alguien porque creías que era cierta. Después descubres que era falsa. No planeaste difundir una mentira, pero alguien salió herido. Una respuesta de amor es dejar de repetirla, decir la verdad y pedir perdón. Este ejemplo nos ayuda a ver por qué “yo no sabía” no termina la conversación.
Cuando alguien me muestra que me equivoqué, ¿escucho o busco excusas?
2. Todos necesitamos la misericordia de Dios
El capítulo menciona cuatro grupos. Cada grupo tenía que tratar su pecado delante de Dios. Esta es una guía sencilla de los pasajes que ya leíste.
Levítico 4:3-12: El sacerdote ungido llevaba un becerro sin defecto. “Ungido” significa que había sido apartado para servir. Ser sacerdote no lo colocaba por encima de las instrucciones de Dios.
Levítico 4:13-21: Toda la congregación llevaba un becerro. Los ancianos representaban al pueblo. Un grupo entero podía estar equivocado, aunque todos estuvieran de acuerdo entre sí.
Levítico 4:22-26: Un gobernante llevaba un macho cabrío sin defecto. Tener autoridad no eliminaba su necesidad de perdón.
Levítico 4:27-35: Una persona del pueblo llevaba una cabra o una cordera sin defecto. Las instrucciones de Dios también incluían a quienes no tenían un cargo especial.
Los líderes, las familias y toda la comunidad necesitaban la misericordia de Dios. Nosotros también debemos aprender esta lección. Ser pastor, padre, maestro o creyente por muchos años no significa que nunca necesitemos corrección.
3. Cuando reconoces el pecado, responde
Levítico 4:27-28 Reina Valera 1909
27 Y si alguna persona del común del pueblo pecare por yerro, haciendo algo contra alguno de los mandamientos de Jehová en cosas que no se han de hacer, y delinquiere;
28 Luego que le fuere conocido su pecado que cometió, traerá por su ofrenda una hembra de las cabras, una cabra sin defecto, por su pecado que habrá cometido:
Observa las palabras “le fuere conocido su pecado”. La persona se daba cuenta de lo que había hecho. El siguiente paso era llevar la ofrenda que Dios había pedido. No podía borrar el pasado, pero sí podía responder a Dios en ese momento.
La ofrenda era una parte real de la adoración de Israel. La persona llevaba el animal, ponía una mano sobre su cabeza y lo presentaba para el sacrificio. Después, el sacerdote seguía las instrucciones sobre la sangre y el altar. El altar era el lugar donde se presentaban las ofrendas a Dios.
Estas palabras antiguas pueden ayudarte: “becerro” es un toro joven; “sebo” es grasa animal; “entrañas” son los órganos internos; “ijares” son los costados, y “redaño” es una capa cerca del hígado. Describen el animal y las partes que se mencionan en la ofrenda.
Algunos detalles son diferentes en las ofrendas del sacerdote y de toda la congregación. En esos casos se llevaba sangre al interior del tabernáculo, la tienda especial que se usaba para adorar. Las ofrendas del gobernante y de una persona del pueblo se relacionaban con el altar exterior. Lee con cuidado cada instrucción, porque las ofrendas no eran todas iguales.
Estas instrucciones nos muestran que el pecado era serio. Dios también le dio a su pueblo una manera de acercarse a Él. Nuestra respuesta comienza al reconocer la verdad sobre nuestro pecado y acudir al perdón que nos da por medio de Jesús.
4. Escucha la promesa de perdón de Dios
Levítico 4:20 Reina Valera 1909
20 Y hará de aquel becerro como hizo con el becerro de la expiación; lo mismo hará de él: así hará el sacerdote expiación por ellos, y obtendrán perdón.
“Expiación” es una palabra que se usa al hablar de tratar el pecado delante de Dios. En este capítulo, el sacerdote hacía expiación al presentar el sacrificio que Dios había mandado. La promesa era clara: el pueblo recibiría perdón.
Esa promesa aparece de nuevo para el gobernante y para la persona del pueblo en los versículos 26, 31 y 35. Dios enseñaba a su pueblo que el pecado era serio y que su misericordia era real. El perdón era un regalo de Dios; Él mismo había provisto la manera de recibirlo.
Como cristianos, no debemos decir que las personas de Levítico nunca podían ser perdonadas. El mismo capítulo promete perdón. Hebreos nos ayuda a ver algo más: esos sacrificios repetidos no lograban quitar el pecado de manera definitiva, como lo hace el sacrificio de Jesús.
5. Jesús se entregó una sola vez
Hebreos 10:4 Reina Valera 1909
4 Porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.
Hebreos llama “sombra” a aquellos sacrificios en el versículo 1. Una sombra puede mostrar la figura de alguien que se acerca. La sombra es real, pero no es la persona. Las ofrendas enseñaban a Israel sobre el pecado, la adoración y el perdón. Como cristianos, vemos su cumplimiento en Jesús.
Hebreos 10:10-12 Reina Valera 1909
10 En la cual voluntad somos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una sola vez.
11 Así que, todo sacerdote se presenta cada día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados:
12 Pero éste, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio para siempre, está sentado á la diestra de Dios,
“Santificados” significa apartados para Dios. Jesús entregó su propio cuerpo por nosotros. Su sacrificio no necesita repetirse. Por eso no llevamos un animal para recibir el perdón por medio de Él.
No podemos mejorar su sacrificio tratando de pagarle a Dios. Recibimos su gracia por la fe. Después aprendemos a obedecer porque le pertenecemos. La gratitud se convierte en una nueva manera de vivir.
Hebreos 10:14 dice que su única ofrenda hace perfectos a los que son apartados para Dios. Esto no significa que los creyentes ya no necesiten crecer o reconocer sus faltas. Significa que dependemos del sacrificio completo de Jesús. Juan sigue enseñando a los creyentes a evitar el pecado y a confesarlo cuando fallan.
6. Jesús sufrió fuera de la puerta
Hebreos 13:11-13 Reina Valera 1909
11 Porque los cuerpos de aquellos animales, la sangre de los cuales es metida por el pecado en el santuario por el pontífice, son quemados fuera del real.
12 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo por su propia sangre, padeció fuera de la puerta.
13 Salgamos pues á él fuera del real, llevando su vituperio.
En Levítico 4:11-12 y 21, los cuerpos de los becerros se llevaban fuera del campamento y se quemaban. Hebreos señala esa práctica de sacar los sacrificios por el pecado fuera del campamento y la relaciona con el sufrimiento de Jesús fuera de la puerta de la ciudad.
“Fuera del real” significa fuera del campamento. “Vituperio” se refiere a la vergüenza y al rechazo que Jesús sufrió. Él no se quedó lejos de nuestra necesidad. Sufrió para apartar a su pueblo para Dios. Seguirlo también puede significar permanecer de su lado cuando otros lo rechazan.
7. Los perdonados aprenden a vivir con sinceridad
1 Juan 1:9 Reina Valera 1909
9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad.
Confesar es reconocer la verdad delante de Dios. Podemos decir lo que hicimos sin culpar a otra persona. Dios ya lo sabe; al confesar, nuestras palabras reconocen la verdad.
Arrepentirse significa dejar el pecado y volverse a Dios. Si lastimamos a alguien, una respuesta sincera puede incluir pedirle perdón y reparar el daño cuando sea posible. Esas acciones no compran el perdón. Muestran que estamos tomando en serio la instrucción de Dios.
1 Juan 2:1-2 Reina Valera 1909
1 HIJITOS míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, á Jesucristo el justo;
2 Y él es la propiciación por nuestros pecados: y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
Juan nos da una meta y una promesa. La meta es que no pequemos. La promesa es que, si pecamos, tenemos un “abogado”: alguien que habla a nuestro favor. Jesucristo el justo nos representa delante del Padre.
“Propiciación” se refiere al sacrificio que trata nuestro pecado y el justo juicio de Dios. Jesús mismo es ese sacrificio. Lo que el Padre ha provisto no se limita a un grupo pequeño; Juan dice que Jesús es el sacrificio por los pecados de todo el mundo.
No necesitamos fingir que el pecado no importa. Tampoco necesitamos escondernos del Padre. Podemos acercarnos con sinceridad, confiar en Jesús, recibir el perdón y aprender a caminar en obediencia.
8. La instrucción de Dios llega al corazón
Hebreos 10:16-18 Reina Valera 1909
16 Y este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Daré mis leyes en sus corazones, y en sus almas las escribiré;
17 Añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados é iniquidades.
18 Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por pecado.
El nuevo pacto incluye el perdón y la instrucción de Dios dentro de nosotros. Él desea que sus caminos formen nuestros pensamientos y decisiones. Su misericordia nos enseña a amar lo que es correcto.
Piensa en la historia que mencionamos antes. La persona que recibe perdón puede elegir un camino diferente: comprobar una historia antes de repetirla, rechazar el chisme cruel y hablar con cuidado. Esa es una manera pequeña y real en que la Palabra de Dios puede formar el corazón.
Conversemos juntos
1. ¿Qué clase de pecado es el tema principal de Levítico 4? ¿En qué se diferencia de un accidente común?
2. ¿Qué nos enseñan los cuatro grupos del capítulo sobre nuestra necesidad de la misericordia de Dios?
3. ¿Qué promesa se repite en Levítico 4:20, 26, 31 y 35?
4. Según Hebreos 10, ¿por qué no necesita repetirse el sacrificio de Jesús?
5. ¿Cuál es la diferencia entre buscar una excusa y confesar un pecado? ¿Cómo sería una respuesta sincera esta semana?
Un paso para poner en práctica hoy
Toma un momento a solas con el Padre. Si reconoces un pecado específico, dile la verdad. Pídele perdón y ayuda para obedecer. Si debes pedirle perdón a alguien, hazlo sin añadir una excusa. Decide un paso sencillo para responder de otra manera la próxima vez.
No tienes que contar detalles privados al grupo de estudio. Puedes compartir solamente lo que estás aprendiendo y el paso que deseas dar.
Un versículo para recordar
1 Juan 1:9 Reina Valera 1909
9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad.
Repite el versículo despacio. Observa lo que hacemos nosotros: confesar. Observa lo que Dios promete: perdón y limpieza. Nuestra confianza descansa en su fidelidad y en Jesús, no en encontrar palabras perfectas para orar.
Oración final
Padre, gracias por decirnos la verdad sobre el pecado y por mostrarnos tu misericordia. Perdona el mal que hemos hecho. Gracias porque Jesús se entregó por nosotros una sola vez. Ayúdanos a recibir tu perdón, reparar el daño cuando sea posible y dejar que tu Palabra forme nuestro corazón. Enséñanos a caminar con sinceridad y a amar bien a los demás. En el nombre de Jesús, amén.
Oro para que este estudio te ayude a acercarte al Padre con un corazón sincero. Sigue aprendiendo, sigue confiando en Jesús y sigue caminando en su Palabra. Los amo, mis amigos.
Texto bíblico y fuentes
El texto bíblico se cotejó con la Reina Valera 1909 publicada por eBible.org. Los versículos completos conservan su redacción y ortografía históricas; se omiten las notas editoriales. Las referencias enlazan al capítulo de origen.